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La
ciudad de Caral fue construida por una de las más importantes civilizaciones
del planeta, creada por el trabajo organizado de sus pobladores en un
territorio de configuraciones geográficas contrastadas.
Muchos conocen Cusco como la capital del imperio Inca y Machu Picchu como el
predio de uno de los últimos incas; pero pocos todavía saben que la Ciudad
Sagrada de Caral fue edificada por el primer Estado político que se formó en el
Perú 4400 años antes que gobernaran los incas.
Caral-Supe representa a la civilización más antigua de América, desarrollada
casi simultáneamente con las de Mesopotamia, Egipto, India y China. Los
habitantes del Perú se adelantaron en, por lo menos, 1500 años a los de
Mesoamérica, el otro foco civilizatorio de los seis reconocidos mundialmente, y
en más de 3000 años a la sociedad que edificó las reconocidas ciudades mayas.
El
precoz desarrollo de la sociedad de Caral-Supe la convirtió en la civilización
más antigua del Nuevo Mundo pero, a diferencia de otros focos civilizatorios,
como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y
experiencias, logró un avance sin precedentes en completo aislamiento de sus
coetáneas de América y del Viejo Mundo.
En el
Perú, las formas de organización económica, social y política de las
poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área;
trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases del sistema
sociopolítico que tendrían las poblaciones de los Andes Centrales.
En el área norcentral del Perú, el modelo de organización diseñado e
implementado por el Estado de Supe, condujo por varios siglos el accionar de
los individuos en los diferentes campos: económico, social, político y
religioso.
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